Para entender en qué consiste un tratamiento de depilación láser, debemos comprender las fases de crecimiento por las que pasa el pelo, para realizar las sesiones en los intervalos de tiempo correctos y conseguir los mejores resultados.


El vello crece en ciclos no sincronizados. Cada pelo comienza la fase de crecimiento en tiempos diferentes. Podemos definir 3 fases en la evolución del vello:

Anágena

Es la fase activa de crecimiento y la más apropiada para realizar una sesión de depilación láser. El objetivo no es sólo dañar el suministro vascular del pelo, sino también todo el aparato que componen la matriz, el bulbo y la vaina radicular externa, zonas donde se desarrollan las células madre capaces de regenerar toda la estructura del pelo.
Durante esta fase los folículos son muy activos. Puede afectar de forma direfente a las distintas zonas del cuerpo. Tanto el vello como el pelo terminal pasan por todo el ciclo folicular, pero la fase anágena es más corta en el vello.
El pelo en la fase anágena está situado en profundidad, en la dermis reticular y la grasa subcutánea, por lo que se encuentra fuertemente adherido. La raíz presenta un aspecto abierto, desflecada y pigmentada.

Catágena

Es la fase siguiente a la anágena, en la que las células de la matriz ponen fin a su división y se queratinizan, liberándose del tallo de la papila dérmica. Queda un pequeño grupo de células madre, que serán las encargadas de generar las células germinativas que darán lugar a la siguiente fase anágena. No es apropiada para realizar la depilación láser.

Telógena

Una vez completada la queratinización, el pelo entra en esta última fase del ciclo, durante la que cae el pelo. Después se forma gradualmente una nueva matriz desde las células madre. El pelo está suelto en el folículo y se desprenderá de forma espontánea. Después nace un nuevo pelo y el folículo inicia de nuevo la fase anágena. Tampoco es apropiada para llevar a cabo la depilación láser

Fuente: infodepilacionlaser.es